Père Émilien Tardif
Padre Emiliano Tardif

Viajero de Dios

 

                PADRE JORGE BRAVO
 

El padre Jorge Bravo fue un hombre extraordinario que vivió en la pobreza espiritual y supo ofrendar su vida como los grandes Santo, viviendo en una humildad absoluta, corazón sensible callado, con una profunda fe que se podía apreciar a simple vista y con una gran devoción a la contemplación. Recuerdo sus homilías cargadas de mucha espiritualidad y con un sentimiento pocas veces visto, ya que con el solo hecho de leer el evangelio entraba como en un éxtasis e irrumpía en un llanto como si sintiera que el Dios mismo estaba presentemente. Que devoción, que abandono, y gran privilegio poder haber contado con este gran sacerdote, el cual pasó haciendo el bien!
Como contemplativo que fue, nos decía: “Solo un corazón contemplativo puede ser un corazón transformado, solo un corazón contemplativo y transformado puede ser un corazón que evangeliza y proclama con la fuerza del Espíritu la buena nueva de Cristo vivo y resucitado”. Transformación y evangelización sin contemplación son imposibles, podrá haber apariencias, disfraces y palabrerías, quizás también un derroche de organización y actividades, pero nunca un testimonio de un corazón que anuncia lo que ha visto y oído, palpado y contemplado del verbo de la vida.
La contemplación es la fuente, el alimento, la ganancia de la transformación que evangeliza. Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palpamos con nuestras manos, tocante al verbo de la vida, es lo que anunciamos a fin de que viváis en comunión con nosotros.
Hay unos versos que tuve el privilegio de musicalizar escritos por el Padre Jorge Bravo, que dicen: Mi casa de oración es mi corazón, mi casa de oración son mi llagas, mi casa de oración es mi espíritu, entra en mi, entra en mi corazón, entra en mi, entra en mis llagas, entra en mi espíritu”. Como pueden ver es una invitación a la contemplación. Hay otros de los poemas del Padre que dice: “Señor cuando tú quieras, calladamente ven, toca la puerta y llama y contigo me iré”, un corazón en total abandono a la voluntad del padre.
El Padre Jorge también nos decía que la vida es un puente que tenemos que cruzar para llegar a la presencia de Dios y nos enseñaba a no quedarnos en el puente, sino a seguir con el amado de nuestro corazón, confiados y esperanzados, porque Dios está con nosotros, con un corazón contrito y humillado y en total abandono al Padre.
Hay muchas cosas que nos pueden distraer en el camino, pero si perseveramos y no nos dejamos confundir llegaremos a esa plenitud que Jesús nos tiene reservada, entraremos en su habitación y lo adoraremos por toda la eternidad. Estoy plenamente seguro de que el Padre Jorge está viviendo esa gracia porque “Bienaventurados los que tienen espíritu de pobre, porque de ellos es el reino de los cielos.

Escrito por: Nelson Morales
Comunidad Siervos de Cristo Vivo

Programmation: Patrick Allaire, ptre
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